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viernes, 27 de noviembre de 2009
PINK FLOYD EN NORTEÑO
Sergio Arau les tocó Hotel California en mariachi, ahora vienen estos compas norteños que se aventaron The Wall, de Pink Floyd. Ambas citas suenan bien, es una evolución imparable de la música.
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miércoles, 14 de octubre de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Las FLORES RARAS escombristas
viernes, 10 de abril de 2009
Y DIOS DIJO: “¡HÁGASE LA SANTA SENSURA!”
Nunca me imagine hablando de década de los 80, aquellos años en que los pubertos estaban tratando de rebelarse de una manera más drástica a los jefes.
Que si bien miramos hacia atrás, con una risotada en los cachetes veremos que esas rebeldías en su mayoría eran una mamada, pero pregúntenle a los que tenia hijos adolescentes en esos años y les dirán: “es que esos jóvenes estaban bien descarriados.”
Y bueno que podía esperarse uno como chamaco de una familia mexicana en cuyo ceno esta un adolescente, pues aprender de los hermanos o hermanas mayores, y no los del templo aclaro, o seguir los pasos de los primos, o de los vecinos que ponen el mal ejemplo.
Era esa turbulenta década, donde no había una identidad completamente definida, sino que se estaba conformando, en su mayoría ya habían quedado atrás los “hippitecas”, ahora eran padres de familia que ya no tenia tiempo de andar en el desmadre.
Era muy común escuchar a los señores platicar sus viejas andanzas y presumir entre los demás “¡ pues si yo era bien rebelde en mi época… traía el pelo largo y andaba en una moto!”
Y que decir de las chicas a go go, ¡haaaa!, ahora eran empleadas, amas de casa, o simplemente madres de familia, recordando aquellos ceñidos vestidos a media pierna, y por supuesto esos bailes psicodélicos que subían y bajaban cadenciosamente.
Muchos de esos padres de familia tomaron con más calma los diez años que separaban a la década de los 80 de la de los 90, pero por el contrario hubo otros que no salieron bien librados.
También existía en aquellos años, un grupo de hombres y mujeres como sacados de una novela malísima de Ernesto Alonso, aquellos que pensaban que los muchachos no sentían o podían reprimir su deseos sexuales, y que aseguraban que a sus hijos no les interesaba tener novios y/o novias, y que “ eran muy buenos estudiantes nadamas”.
Recuerdo a los hijos de esos padres de familia telenovelescos, y recuerdo como con un estúpido orgullo llamaban a sus críos “hijos de familia”.
Estos denominados “hijos de familia” eran por lo regular gente un tanto cohibida, retraída y por supuesto los papás no los dejaban “reventarse con libertinaje”.
Como muchos de los pubertos de la década de los 80 tuve hermanos y primos que se vieron inmersos en los ritmos musicales que sonaban en las calles, en la radio y en “las discos”.
Y es que como olvidar una fiesta como cualquier otra en un 15 de septiembre, todo mundo bailando, conbebiendo, y claro, con invitados y gorrones presentes.
Para no variar un grupo de chamacos que no pasaban de los 17 y 18 años, y que por supuesto era mis primos y hermanos, ya enfiestados se les ocurrió quitar un poquito la música de los papás y poner un disco de pasta de “su música”
Las primeras estrofas sonaron y nada pasó, las tías, sus amigas, propios y extraños veían como: “los jóvenes se divertían sanamente bailando su música! ”, incluso dos o tres padres de familia muy recatados veían con curiosidad la escena y con la mirada delataban que tenían la intención de ordenar a sus hijos que bailaran y se divirtieran con los otros muchachos.
Y fue justo en ese momento, cuando valió madre todo sonó “la frase”, aquella frase que ninguna buena conciencia quería escuchar: “¡sufre mamón, devuélveme a mi chica!, o te retorcerás entre el polvos pica pica.”
Se escucharon varios ¡hayyyyy!, uno que otro: ¡hay Dios mío!, algún ¡válgame Dios!, y muy, pero muy al fondo una risotada y un ¡pinches chamacos!
De todas esas expresiones que escuche, solo identifique la procedencia de dos de ellas, la risa a boca abierta era de mi papá, y el ¡pinches chamacos! de uno de mis tíos.
Inmediatamente, alguna buena conciencia se acercó a este par de padres de familia despreocupados y risueños a decirles “¿Es que como es que permiten este libertinaje de estos muchachos?... ¿creen que es divertido que escuches puras majaderías en la música?... ¿les parece correcto? ¿ a eso le llaman música, a decir barbajanada y media?
Sin perder la risa de la cara mi padre, a quien siempre han respetado por su cordura y mesura al hablar y al comportarse le dijo a aquel señor “¡hay!, en lo que te fijas, los muchachos se la están pasando bien… además, ¡ en la calle escuchan peores groserías!”
Aquel hombre miró muy molesto a mi tío y le dijo: ¿Qué no pretendes decirle nada a tus hijos?, ¿no se han dado cuenta que hay señoras y señoritas presentes?, mi tío rió, lo miró y le dijo: “ ¡ya por favor! No les eches a perder el rato a los chavos”
Así continuó la noche, siguieron otras rolas de los Toreros Muertos, recuerdo aquella llamada “mi agüita amarilla”, la de Pilar… esa en particular es muy buena, tiene una parte en la que dice: “Pilar no tiene bicicleta, pero tiene un buen par de tetas, ¡que no las enseñe!, y claro, no podía faltar la clásica “¡Quiero una novia pechugona!”
Y bueno como dice aquella vieja rola; así pasaron muchas, muchas horas, sonaron otras pistas, de los Caifanes, de enanitos verdes, de Soda Stereo, La Botellita de Jerez y miles de bandas más.
Y bueno esa historia me ha tocado ver como se repite, me toco ver el caso de los Farlopez y su sencillo “la Kabra”, de Molotov con un puño de canciones, entre ellas “puto” y ¡chinga tu madre!”
Y después de tantos años, tanta censura, y tantos intentos de las buenas conciencias por mantener sus ideas retrogradas, sólo me queda decir ¡nos la pelan pinches mochos!
Que si bien miramos hacia atrás, con una risotada en los cachetes veremos que esas rebeldías en su mayoría eran una mamada, pero pregúntenle a los que tenia hijos adolescentes en esos años y les dirán: “es que esos jóvenes estaban bien descarriados.”
Y bueno que podía esperarse uno como chamaco de una familia mexicana en cuyo ceno esta un adolescente, pues aprender de los hermanos o hermanas mayores, y no los del templo aclaro, o seguir los pasos de los primos, o de los vecinos que ponen el mal ejemplo.
Era esa turbulenta década, donde no había una identidad completamente definida, sino que se estaba conformando, en su mayoría ya habían quedado atrás los “hippitecas”, ahora eran padres de familia que ya no tenia tiempo de andar en el desmadre.
Era muy común escuchar a los señores platicar sus viejas andanzas y presumir entre los demás “¡ pues si yo era bien rebelde en mi época… traía el pelo largo y andaba en una moto!”
Y que decir de las chicas a go go, ¡haaaa!, ahora eran empleadas, amas de casa, o simplemente madres de familia, recordando aquellos ceñidos vestidos a media pierna, y por supuesto esos bailes psicodélicos que subían y bajaban cadenciosamente.
Muchos de esos padres de familia tomaron con más calma los diez años que separaban a la década de los 80 de la de los 90, pero por el contrario hubo otros que no salieron bien librados.
También existía en aquellos años, un grupo de hombres y mujeres como sacados de una novela malísima de Ernesto Alonso, aquellos que pensaban que los muchachos no sentían o podían reprimir su deseos sexuales, y que aseguraban que a sus hijos no les interesaba tener novios y/o novias, y que “ eran muy buenos estudiantes nadamas”.
Recuerdo a los hijos de esos padres de familia telenovelescos, y recuerdo como con un estúpido orgullo llamaban a sus críos “hijos de familia”.
Estos denominados “hijos de familia” eran por lo regular gente un tanto cohibida, retraída y por supuesto los papás no los dejaban “reventarse con libertinaje”.
Como muchos de los pubertos de la década de los 80 tuve hermanos y primos que se vieron inmersos en los ritmos musicales que sonaban en las calles, en la radio y en “las discos”.
Y es que como olvidar una fiesta como cualquier otra en un 15 de septiembre, todo mundo bailando, conbebiendo, y claro, con invitados y gorrones presentes.
Para no variar un grupo de chamacos que no pasaban de los 17 y 18 años, y que por supuesto era mis primos y hermanos, ya enfiestados se les ocurrió quitar un poquito la música de los papás y poner un disco de pasta de “su música”
Las primeras estrofas sonaron y nada pasó, las tías, sus amigas, propios y extraños veían como: “los jóvenes se divertían sanamente bailando su música! ”, incluso dos o tres padres de familia muy recatados veían con curiosidad la escena y con la mirada delataban que tenían la intención de ordenar a sus hijos que bailaran y se divirtieran con los otros muchachos.
Y fue justo en ese momento, cuando valió madre todo sonó “la frase”, aquella frase que ninguna buena conciencia quería escuchar: “¡sufre mamón, devuélveme a mi chica!, o te retorcerás entre el polvos pica pica.”
Se escucharon varios ¡hayyyyy!, uno que otro: ¡hay Dios mío!, algún ¡válgame Dios!, y muy, pero muy al fondo una risotada y un ¡pinches chamacos!
De todas esas expresiones que escuche, solo identifique la procedencia de dos de ellas, la risa a boca abierta era de mi papá, y el ¡pinches chamacos! de uno de mis tíos.
Inmediatamente, alguna buena conciencia se acercó a este par de padres de familia despreocupados y risueños a decirles “¿Es que como es que permiten este libertinaje de estos muchachos?... ¿creen que es divertido que escuches puras majaderías en la música?... ¿les parece correcto? ¿ a eso le llaman música, a decir barbajanada y media?
Sin perder la risa de la cara mi padre, a quien siempre han respetado por su cordura y mesura al hablar y al comportarse le dijo a aquel señor “¡hay!, en lo que te fijas, los muchachos se la están pasando bien… además, ¡ en la calle escuchan peores groserías!”
Aquel hombre miró muy molesto a mi tío y le dijo: ¿Qué no pretendes decirle nada a tus hijos?, ¿no se han dado cuenta que hay señoras y señoritas presentes?, mi tío rió, lo miró y le dijo: “ ¡ya por favor! No les eches a perder el rato a los chavos”
Así continuó la noche, siguieron otras rolas de los Toreros Muertos, recuerdo aquella llamada “mi agüita amarilla”, la de Pilar… esa en particular es muy buena, tiene una parte en la que dice: “Pilar no tiene bicicleta, pero tiene un buen par de tetas, ¡que no las enseñe!, y claro, no podía faltar la clásica “¡Quiero una novia pechugona!”
Y bueno como dice aquella vieja rola; así pasaron muchas, muchas horas, sonaron otras pistas, de los Caifanes, de enanitos verdes, de Soda Stereo, La Botellita de Jerez y miles de bandas más.
Y bueno esa historia me ha tocado ver como se repite, me toco ver el caso de los Farlopez y su sencillo “la Kabra”, de Molotov con un puño de canciones, entre ellas “puto” y ¡chinga tu madre!”
Y después de tantos años, tanta censura, y tantos intentos de las buenas conciencias por mantener sus ideas retrogradas, sólo me queda decir ¡nos la pelan pinches mochos!
domingo, 8 de marzo de 2009
martes, 16 de diciembre de 2008
FOXILANDIA - EL GABINETE
DANIEL AUSPURU escribió:
AQUÍ EL VIDEO:
Blogalaxia
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Foxilandia
Daniel
Auspuru
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Estimados amigos de El Gabinete,
Les escribimos para informarles que ya
pueden ver el video del tema Foxilandia, de El Gabinete. En la actuación, voz y
clarinete aparece Steven Brown, músico de Tuxedomoon y de Nine Rain. Esperemos
lo disfruten, lo pueden ver en los siguientes links:
http://www.elgabinete.org/index.php?pagina=videos
http://www.youtube.com/watch?v=KWnDLlAMUVg
Un
afectuoso saludo desde la secretaría de gobernación.
El Gabinete
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viernes, 12 de diciembre de 2008
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